Lesiones en el deporte

Como ya te imaginarás, la práctica deportiva regular es muy importante para prevenir y tratar una gran variedad de patologías derivadas de un estilo de vida sedentario, como por ejemplo: la hipertensión, la diabetes, la osteoporosis, etc.

Sin embargo, también es cierto que esta misma práctica deportiva incrementa considerablemente el riesgo de sufrir lesiones, tanto en deportistas aficionados como en élite. Curioso, ¿verdad?

Aunque cada vez es más importante la prevención, hay ocasiones, en las que la aparición de una lesión es inevitable. Es en ese momento, cuando cobra especial relevancia la gran capacidad de regeneración de los tejidos, y cuando el equipo médico (equipo médico deportivo) debe actuar aplicando técnicas y métodos que favorezcan la reparación fisiológica del organismo.

Para establecer un programa de rehabilitación adecuado, es vital conocer el efecto que tiene la lesión sobre los tejidos y comprender el proceso de reparación. Sólo de esta manera se podrán aplicar las medidas terapéuticas que favorezcan y aceleren la curación.

Dado que las respuestas fisiológicas de los tejidos ante un traumatismo siguen una secuencia y un período de tiempo predecibles, el proceso curativo se estructurará en 3 fases, recordando que la evolución es continua y que las fases no tienen puntos de inicio y fin claramente definidos:

  • Fase de inflamación (de 0 a 10 días aprox)
  • Fase de reparación (del 3er al 20º día aprox)
  • Fase de remodelación (a partir del 9º día)

Cuando un tejido resulta dañado, la curación se inicia de inmediato. En ese momento comienza el famoso proceso (que todos conocemos) llamado inflamación.

Tradicionalmente, dicho término, hacía referencia a una respuesta celular fruto de una lesión, y que era necesario para la recuperación de los tejidos dañados. Ya se describió la respuesta inflamatoria mediante signos de rubor y tumor con calor y dolor (enrojecimiento, hinchazón, calor y dolor) (Celsus). Al iniciarse el sangrado y la extravasación del plasma, se activa la coagulación y se origina la formación de una red de fibrina y colágeno. Los neutrófilos liberan enzimas que eliminan la matriz extracelular dañada; las plaquetas y macrófagos liberan factores de crecimiento que estimulan la división celular.

Sin embargo… en la actualidad, dicha explicación no es suficiente para entender el proceso inflamatorio, puesto que en un tejido se pueden encontrar moléculas de señalización proinflamatorias, incluso sin presentar células inflamatorias. Además, existen numerosos factores extravasculares capaces de activar y modular la respuesta inflamatoria y la reparación tisular (como en la vibración, la hipoxia o la cargada mecánica).

Junto a todos estos factores, también son importantes las señales celulares al estimular distintos tipos de células, lo que ocasiona, entre otros, el reclutamiento de la serie blanca sanguínea y su activación.

Durante la fase de reparación se forma el tejido cicatrizal, aumenta la vascularización, de tal forma que se eleva el aporte de nutrientes necesarios para la regeneración de los tejidos dañados. Se tienden puentes fibrilares, cuyo intento es unir las estructuras dañadas. Los fibroblastos se organizan de forma perpendicular a los capilares, lo que da lugar a la formación de un tejido de granulación inmaduro. A su vez, existe un proceso de desintegración del coágulo original continuo, a través del depósito y la eliminación continua de la matriz extracelular, se produce la reparación y remodelación gradual del tejido lesionado, que muestra una fortaleza aumentada frente a la distensión.

Durante la fase de remodelación, se produce una disminución y estructuración del riego sanguíneo definitivo a través de eliminación selectiva de capilares con bajo flujo sanguíneo. Se forman fibras de colágeno más densas, y se establece una red de puentes cruzados entre ellas. Por tanto, la forma y función del tejido cicratizal dependerán del grado de carga al que es cometido el tejido durante ese estadio, que puede extenderse durante varios meses en función de la gravedad de la lesión, aunque, en general, después de unas 3 semanas aproximadamente, la cicatriz ya es resistente y avascular.

Para finalizar toda esta parrafada, vamos a comentar rápidamente los factores que pueden dificultar la curación de la lesión, como son la extensión de la misma, el edema, hemorragia, suministro vascular deficiente, separación de los tejidos, espasmos musculares, atrofia, uso de corticoesteroides, infecciones, humedad, clima, salud, edad, NUTRICIÓN, etc recordemos que pueden dificultar y retrasar la curación de los tejidos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *