Ciclismo y entrenamiento, ¿Exceso? ¿Falta?

A estas alturas, la mayoría ya sabréis que  los efectos del entrenamiento pueden ser inmediatos, pudiendo provocar cambios de diversa magnitud. Dichos cambios serán acumulativos y estables a medio y largo plazo en función de la repetición del entrenamiento, es decir, con qué asiduidad entrenes.

La continuidad en el entrenamiento es fundamental en cualquier deporte, sin embargo, en el caso que nos ocupa hoy, el ciclismo, es imprescindible para poder aumentar el rendimiento. No siendo válido, como podrás imaginar, ningún tipo de atajo, precipitaciones, etc para conseguir antes los resultados, pues tendrá consecuencias (lesiones, problemas de salud de diversa índole, etc)

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Cto CYL Medio Ironman

Lógicamente, a mayor carga de entrenamiento, aumentará nuestra fatiga. Mucho más si no somos “pipiol@s” de 20 años y… muchísimo más si además, tenemos responsabilidades y obligaciones (trabajo, hijos, etc), en cuyo caso, la mencionada fatiga ya no sólo será física, sino que la carga psíquica influirá (y mucho) en cómo nos sintamos de forma subjetiva y en cómo asimilemos las cargas de entrenamiento de forma objetiva, pudiendo comprobar esto último mediante analíticas específicas.

Dicha fatiga podrás percibirla como disminución de tu rendimiento, provocándote una gran incapacidad para generar, e incluso mantener, FUERZA. En el caso de las sesiones de entrenamiento de fuerza, ya sabes a qué nos referimos explícitamente, y en el caso de los entrenamientos en bici.. tu velocidad disminuirá, tu frecuencia de pedaleo (o rpm) decaerá, utilizarás menores desarrollos, etc. Sin embargo no debes olvidar que la aparición de fatiga es fundamental para provocar una adaptación al entrenamiento, siempre y cuando no sea excesiva tanto en una sesión como en sesiones habituales (esto es, “calentones” los fines de semana al salir en grupeta) pues te llevará directamente a un sobreentrenamiento, del que , una vez entras, te costará salir (unos 2 años aprox). A esto último también puedes llegar, no sólo por los “calentones” mencionados, sino por otros factores como son:

  • Incrementar la carga de entrenamiento de forma excesiva y sin control.
  • Cargas excesivas de forma continuada en el tiempo.
  • Lógicamente, planificación inadecuada de las cargas de entrenamiento.
  • EXCESO de competiciones (muy habitual en los deportistas amateur y no sólo en ciclismo)
  • Falta de recuperación, por falta de sueño, por exceso de entrenamiento, no planificación de días de descanso, alimentación inadecuada, hidratación insuficiente, mala o nula suplementación deportiva, no acudir al fisio a masajes de descarga, etc, etc, etc….
  • Estrés (laboral, familiar, …)

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