Deportes de resistencia y peso o apariencia física del deportista

Este verano, con las Olimpiadas, muchas personas (demasiadas, empezando por los medios de comunicación) pusieron el grito en el cielo por la apariencia física que presentaban algunos de los deportistas de distintas disciplinas deportivas. Recibiendo, por ello, muy duras críticas . (Olvidándose, quienes critican tan fácilmente, que son los mejores a nivel mundial y, olvidándose también, de que el rendimiento no necesariamente va siempre parejo con una apariencia física determinada).

Lamentablemente, con esto no nos damos cuenta del daño que causamos a los deportistas que, en numerosas ocasiones, son niños y, que repercute en nuestros menores también.

Así que, hoy, haremos un post un tanto especial, tanto para los entrenadores como para los familiares de deportistas (tengan éstos la edad que tengan).

Ambos, entrenadores y familiares, deberían estar sensibilizados frente a alteraciones más o menos graves de las costumbres alimentarias que ya pueden estar presentes, al margen del peso o apariencia física, ante cualquiera de los siguientes indicios de esta lista:

  • Miedo elevado ante cualquier aumento de peso.
  • Querer estar “delgado” como solución a cualquier problema
  • Control constante y/o exagerado del peso, llegando a considerarse un desastre total cualquier fluctuación natural del peso (especialmente atención en las niñas/mujeres que, con la regla, estas fluctuaciones son todavía mayores)
  • Dietas de adelgazamiento constantes y variaciones continuas?? Mucho ojo!!
  • Vómitos inducidos por supuesto exceso de ingestión calórica
  • Uso de laxantes de forma regular
  • Uso de diuréticos de forma regular
  • Uso de bloqueadores de macronutrientes de forma regular (bloqueadores de absorción de grasas, de hidratos, …)
  • Uso de controladores del apetito de forma regular
  • Pensamiento continuo de comida
  • Mala conciencia con la alimentación
  • Ataques de hambre voraz por alimentación insuficiente (en la adolescencia hay etapas de hambre “canina” pero no es por alimentación insuficiente durante el resto del tiempo), seguidos por sentimiento de culpa, depresión, odio a uno mismo, etc (ojo también al grupo de amigos especialmente en el caso de los menores)
  • Exceso de entrenamiento con el objetivo de controlar el “peso”
  • Reducción drástica de la ingesta de agua para evitar una supuesta “retención hídrica”
  • Exceso de bebidas “light” para contrarrestar el hambre
  • Uso de pasta de dientes para evitar comer
  • Alteraciones en la menstruación cuando no había problemas previos.

Las consecuencias para la salud pueden ser muy variadas llegando a ser fatales en casos ya muy avanzados, pudiendo provocarse daños en aparato digestivo, enfermedades dentales, caída del cabello, alteraciones en equilibrio electrolítico, problemas con la menstruación, problemas en la densidad ósea (futura osteoporosis), y un largo etc además de daños psicológicos y emocionales.

Por supuesto, no se debe presionar al deportista ni mucho menos mofarse de él/ella y de su situación. Es importante tener paciencia y ser comprensivos, además de buscar ayuda profesional.

Este tipo de cuadros clínicos de anorexia/bulimia no se dan sólo en deportes de resistencia, es más, ni tan siquiera se dan muchas veces en deportistas, pero no por ello, vamos a dejar de prestarle atención a esta situación.

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